
El sistema sanitario peruano, en una crisis permanente
En general, los temas suelen tener relevancia solo a corto plazo. El debate público rara vez se centra en un solo asunto. Sin embargo, las deficiencias de los hospitales peruanos son noticia casi todos los días. Una infraestructura deteriorada y la falta de los medicamentos necesarios forman parte de esta situación. La mala gestión, la corrupción y la falta de interés del personal médico también se cuentan entre los problemas crónicos. Los tiempos de espera de muchos meses en los hospitales públicos a menudo no dejan a los pacientes más remedio que buscar ayuda en costosas clínicas privadas.

Los problemas adquieren rápidamente una dimensión personal cuando hablas con los peruanos. Hace poco, mi taxista en Cusco se emocionó visiblemente al contarme dos historias trágicas con desenlace fatal que habían afectado a su familia más cercana. De sus palabras se desprendía una profunda amargura. Era evidente que estaba hablando de una sanidad de dos velocidades. Por un lado, se quejaba de las deficientes instalaciones del Estado y, por otro, se lamentaba de la comercialización total del sector privado.
Diospi Suyana es un centro privado, pero no es caro. En pocas palabras, no hay ningún hospital en Perú con precios más bajos. Además, el aspecto religioso y su gran popularidad actúan como un imán para la gente que necesita ayuda. Por eso no es de extrañar que las salas de espera del hospital Diospi Suyana se llenen a rebosar por las mañanas. Atraídos por el boca a boca, los enfermos viajan desde cerca y de lejos hasta Curahuasi, al hospital misionero.
Uno de ellos es el pequeño Noe. Los síntomas, como la tos y la fiebre alta, hacían pensar en una enfermedad grave. Su padre lo trajo desde las montañas hasta urgencias. Según mostró una radiografía, el niño quechua padecía una neumonía lobular, es decir, una inflamación de todo un lóbulo pulmonar. El tratamiento antibiótico ha surtido buen efecto y parece que Noe pronto habrá superado lo peor. Al menos, esa es la opinión de su pediatra, la Dra. Martina. En cualquier caso, le deseamos una rápida recuperación. /KDJ













