Un vacío no conocido en la entrada. ¿Por qué?

Keine Warteschlange

Un informe de la trabajadora social Deborah Centner

¡Entradas y puertas vacías – una sala de espera llena – y un milagro! En el camino al hospital me encuentro hoy con más gente de lo habitual. Creo ver decepción en sus ojos, pero, ¿por qué?  Esta suposición no parece ser equivocada, pues lamentablemente los pacientes deben retornar a casa. La razón: “Lo sentimos, tenemos hasta el lunes ya asignados todas las citas”. Tenemos muy pocos médicos, pero demasiados pacientes.

Este anuncio fue también escuchado por Juan Romero y su familia. Durante cuatro años, Juan, ha estado luchando con úlceras dolorosas en la pierna y hasta ahora ningún médico ha podido ayudarlo. Su nieto que lo acompaña tiene graves problemas de conducta y también parece que ningún médico quiere tratarlo psicológicamente. La familia vive principalmente de sus ganancias como vendedores ambulantes. Cuando se enteran de Diospi Suyana, ahorran casi un año entero y al final se enfrentan a un viaje de 12 horas con el fin de viajar a Curahuasi. El dolor de las úlceras en la pierna es una tortura. Y ahora están en frente de las puertas cerradas. ¿Todo fue en vano?

Juan Romero Teaser mit Coupon
Juan Romero, en cierta medida le tocó un gran premio.

Durante la mañana, en la Administración, oramos suplicando a Dios para que las citas ya asignadas lleguen a las manos de personas que necesitan urgentemente una atención.

Gracias a la intervención de la mano amorosa de Dios, otro paciente de la mañana que todavía era capaz de conseguir una cita, vio el sufrimiento de la  familia de Juan y decidió cederles su cupón. En un país donde todo el mundo tiene que ver cómo sobrevivir, es un milagro en verdad. (DC Trabajo Social.)

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