¿Por qué Dios?

El camino de Martje K. hacia la fe

Es totalmente normal que una persona se plantee las preguntas existenciales de la humanidad. ¿De dónde vengo y adónde voy? Por muy inteligentes que seamos y al margen de nuestra posible formación filosófica, queremos llegar al fondo de la trascendencia. Si es que existe, claro.

Para unos, esta búsqueda empieza con un grito de justicia. Para otros, quizá por miedo a la muerte. Si Dios hubiera creado este universo y llenara de sentido las infinitas galaxias, entonces existirían verdades absolutas cuyo conocimiento sería de suma importancia para nosotros. Si y quizá. Nos movemos en el terreno incierto del condicional.

Martje K. estudia Medicina en la Universidad de Hamburgo y ahora mismo está haciendo unas prácticas clínicas en el Hospital Diospi Suyana. En cuanto abre la boca, te das cuenta enseguida de que esta joven tiene una gran inteligencia. Además, es una chica culta, con una buena formación y muy segura de sí misma. No es de extrañar que provenga de una familia unida de la clase alta alemana. Padres cariñosos, dos hermanos menores y sin dramas personales.

De pequeña, su familia iba a las misas de Navidad de una iglesia evangélica en Essen. En esas fiestas, a veces se leía la Biblia para niños. Las oraciones no solían formar parte de la rutina diaria. Las charlas sobre Dios, la fe y la religión eran importantes para la cultura general, pero no reflejaban un sentimiento profundo del corazón. Martje guarda buenos recuerdos de las clases de confirmación. El pastor se entregaba de verdad y daba la impresión de ser de fiar. Aunque aprendió algunas cosas de la Biblia, a los 14 años tenía claro que la Biblia no tenía ninguna relevancia personal para su vida.

En resumen, Martje es una joven guapa que tiene todo lo necesario para labrarse un futuro lleno de éxitos y una carrera profesional en ascenso.

En 2019 se fue un año de estudios al extranjero, a Sevilla. Los españoles de esa región son católicos. La Iglesia como patrimonio cultural y parte de la historia de un pueblo, sin que tenga una gran influencia en su forma de vida. En esta ciudad andaluza, en una novela de Dostoievski, el Gran Inquisidor hacía de las suyas. Un capítulo de la novela «Los hermanos Karamázov». En su monumental aportación a la literatura universal, el filósofo ruso expone con brutal franqueza los argumentos a favor y en contra de la fe en Dios. Las escenas se desarrollan en plena vorágine de la Inquisición del siglo XVI. Quinientos años después, estas reflexiones religiosas te siguen siendo totalmente desconocidas, Martje. Disfrutas de estos meses en el sur de Europa, con su clima cálido y su encantador ambiente mediterráneo.

Hacia el final de su estancia en el sur de España, Martje conoce a una chica muy simpática de Düsseldorf. Según le cuenta, su nueva amiga lee la Biblia a menudo y reza. Es algo fascinante. Y, sin embargo, Martje sigue bastante escéptica.

Llega el año 2020. La pandemia del coronavirus obliga a los alumnos a quedarse en casa. La educación en casa, el aislamiento social y también un cierto aburrimiento forman parte de una realidad a la que no estamos acostumbrados. Martje tiene tiempo libre, así que se pide en Amazon una Biblia para personalizar. El lenguaje de la traducción moderna es fácil de entender. Empieza a leer por el Evangelio de Juan, es decir, bastante al final del libro. A diferencia de lo que pasaba antes en las clases de religión, ahora Martje siente cierto interés y tiene ganas de aprender. De repente, las palabras del cuarto Evangelio tienen una fuerza inesperada. «¿Y si todo esto fuera cierto?». Martje no solo quiere aprender sobre el Libro de los Libros, sino que busca respuestas a sus preguntas sobre el sentido y la verdad. Con el paso de las semanas, esta estudiante de bachillerato hace una observación sorprendente. Los versículos del Nuevo Testamento se ajustan una y otra vez a la perfección a su situación vital. Este fenómeno ocurre tan a menudo que ya no se puede achacar a la casualidad. ¿Es posible que en este libro se encuentre realmente ante el Todopoderoso? Martje escucha música de alabanza en Spotify. Las letras y las melodías le llenan el corazón y nota cómo, en lo más profundo de su ser, crece cada vez más el anhelo de lo eterno.

En su entorno personal, su estudio de la Biblia se recibe con cierto asombro. «Creer en Dios está muy bien, pero ¿deberías dedicarle toda tu vida?». Sin embargo, esto no impide que Martje intensifique sus investigaciones. Ahora ya se lee la Biblia de principio a fin. La descripción del ser humano como alguien que necesita la salvación le parece convincente y, en algún momento de 2021, Martje sabe que es una cristiana convencida. La estudiante comenta, echando la vista atrás: «¡En mi caso fue un proceso gradual, sin una fecha concreta y sin ninguna experiencia misteriosa!».

Dios promete en la Biblia que transforma a quien tiene fe. Gracias al poder del Espíritu Santo, surge una calidad de vida totalmente nueva. Por ejemplo, Pablo escribe en la Carta a los Filipenses que Dios puede llenarnos de su paz, una paz que escapa a cualquier intento humano de explicarla. Una paz que no depende de la salud, el éxito ni el dinero. Sus palabras casi resuenan cuando Martje dice: «¡Cuando leí este texto, sentí que esa paz realmente existe y que la estoy experimentando en mi vida!».

La joven cristiana vuelve a la iglesia y se involucra en las actividades juveniles locales. Durante la carrera, busca contacto con gente que piense como ella en la universidad y en una iglesia libre de Hamburgo. Le apasiona su fe y ya no quiere prescindir de esa conexión con Dios. En mayo de 2024, la estudiante se bautiza en el Elba. Una declaración pública de su amor por Jesucristo.

Siguiendo una recomendación, Martje pide los cuatro libros sobre la historia de Diospi Suyana. Le sorprende muchísimo que el Dios de la Biblia siga actuando hoy en día de forma tan misteriosa y poderosa. Le gustaría visitar algún día ese hospital misionero. Cuando se presenta la oportunidad, Martje reserva su billete y se va a Sudamérica. Y esa es precisamente la razón por la que nuestros caminos se cruzan y ella está sentada frente a mí en mi oficina.

«Martje, ¿cuál es para ti ahora el sentido de la vida?» – La futura médica no tiene que pensárselo mucho. «¡Quiero conocer cada vez más a Dios, vivir cerca de Él y marcar la diferencia a través de Su amor!»

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