
Nuestro taller ortopédico es una gran bendición
La vida es un drama y los accidentes suelen provocar tragedias en Perú. Don Adán, el de la camisa roja, tiene 61 años. Vive en la región selvática de Madre de Dios. Hace casi cuatro décadas, un árbol cayó sobre su pierna derecha. En algún momento recibió una prótesis en Lima, que funcionaba peor que bien. Un conocido le habló de Diospi Suyana. Nuestro maestro ortopédico Christian Haupt y su ayudante Alex Ávalos pudieron ayudarle. Con su nueva pierna artificial le será mucho más fácil ejercer su profesión de soldador.



Don Cayo vive en el estado de Ayachucho, a más de 1.000 kilómetros de la casa de su compañero de fatigas. También es soldador y perdió la extremidad inferior derecha en un accidente. Al igual que Don Adán, llamó a la puerta de nuestro centro ortopédico en busca de ayuda. No fue en vano.
Estamos encantados de que nuestros empleados proporcionen prótesis modernas a tantas personas discapacitadas. La autoestima de los pacientes crece con su mayor independencia y esto despierta energías inimaginables.











