
Una operación que salva vidas
Donna Petronila ya ha conseguido mucho en su vida. Ha criado a siete hijos y trabajar en el campo tampoco ha sido fácil. Su casa de adobe en las montañas, sin agua corriente ni instalaciones sanitarias modernas, podría describirse como rústica. Sólo habla quechua, la lengua de los antiguos incas.
El jueves pasado, la paciente fue llevada al hospital misionero por uno de sus hijos. Se quejaba de un fuerte dolor en la parte superior derecha del abdomen, pero la ecografía no pudo confirmar el diagnóstico de inflamación de la vesícula biliar debida a cálculos biliares. Unas 15 horas más tarde, el dolor se había desplazado más a la parte inferior derecha del abdomen. Y la exploración reveló efectivamente una inflamación del apéndice.
El viernes por la tarde, los cirujanos Dr. Lukas Steffen y Dr. Hilbert de Vries se pusieron manos a la obra. Durante la intervención laparoscópica también detectaron apendicitis, pero el tumor en el ciego, la primera parte del recto, era mucho más grave. El tumor maligno había desplazado el punto de salida del apéndice y desencadenado así la inflamación. Así que se amplió espontáneamente el campo quirúrgico y se envió todo el colon derecho (intestino grueso) al patólogo de Lima.
Las tomografías computarizadas posteriores no mostraron metástasis en el tórax ni en el abdomen. Podría decirse que la apendicitis condujo al diagnóstico precoz del tumor de colon. ¿Fue un golpe de suerte o la providencia de Dios? /KDJ











