Surgicorp: una empresa con corazón

Ayuda para poner en marcha el servicio de neurocirugía

Carlos del Campo es el fundador de una empresa en auge que representa a toda una red de empresas europeas en Perú. También en el ámbito de la neurocirugía está muy metido en el tema con sus 150 empleados. Como acaba de llegar una donación en especie de ADEOR, de Alemania, les cuento a él y a algunos de sus chicos la historia de Diospi Suyana.

Parece que ha saltado la chispa. Y de los trámites de traspaso surge algo mucho más importante: una alianza por una buena causa. «Podemos echar una mano con nuestros contactos. ¡Y también con la formación!». Esa es la opinión unánime de los que están en la mesa.

A finales de agosto, nuestro neurocirujano Andreas Warkentin tiene previsto llegar a Perú. Entonces empezará la fase decisiva del desarrollo del proyecto.

Después de la charla en la sede de Surgicorp
Esta donación en especie para Diospi Suyana vino de Alemania, de la empresa Adeor. Sirve para perforar el cráneo y aspirar los hematomas (moratones).
Un robot para neurocirugía. Por lo que he oído, el siguiente aparato similar está en México.

Me llevan a dar una vuelta por algunos edificios vecinos, que también pertenecen a Surgicorp. «¡Es la primera vez en mi vida que veo un robot para neurocirugía!». Todo es de última generación y de la mejor calidad. Antes de despedirme, suelto un comentario: «La solución al dilema humano no es la alta tecnología, sino la fe. Puede que gracias a la medicina moderna ganemos unos años de vida. Pero al final, siempre perdemos la batalla contra la muerte. ¡Solo Jesucristo puede darnos la vida eterna!» /KDJ

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