
Les felizitamos de todo corazón
El partido ya ha terminado, pero las emociones siguen a flor de piel. Tras un penalti de infarto, Paraguay ha ganado a Alemania. El Dr. Oliver Schmidt, su mujer Anna y sus hijos son paraguayos con raíces alemanas lejanas. En este momento, el ambiente festivo se ha apoderado de su salón. Nuestros compañeros de toda la vida del Hospital Diospi Suyana nos envían por WhatsApp su foto de celebración. Y podemos entender su alegría. Un país con unos 7 millones de habitantes le ha enseñado al cuatro veces campeón del mundo cómo se hace.
Ya al día siguiente, la vida sigue. Los millonarios del campo se recuperarán de su derrota. A algunas cadenas de televisión alemanas les bajarán los ingresos por publicidad. El revuelo se ha calmado antes de tiempo, pero todos nuestros problemas económicos y sociales siguen ahí.
Por la noche, mi mujer y yo vemos una película sobre la cruel persecución a los cristianos en Nigeria. Miles de personas son fusiladas, quemadas y decapitadas por profesar su fe en Jesucristo resucitado. Los terroristas fanáticos de Boko Haram recorren el país matando en nombre de Alá. El odio impera y los cristianos intentan perdonar a sus enemigos. No es nada fácil.
El destino de esas familias nos conmueve profundamente. De repente, el partido entre Paraguay y Alemania ya no tiene ninguna importancia, es agua pasada. /KDJ











