Ninguna partícula de polvo en el universo

Curahuasi, 24 de diciembre 2005. Un campesino indígena carga un arado de madera pesado a su campo en la montaña. La ganacia de su trabajo es mínima. Ha tenido simplemente mala suerte de haber nacido en el Perú y no en Europa?

Sinembargo a la gente en “occidente dorado” no les va mejor. Echados en un universo frío navegamos todos hacia la muerte. Las preguntas sobre el dónde, hacia dónde y el por qué, no nos dan paz. Lo que queda es un pasatiempo que no sirve para nada, un intento inútil de anesteciar nuestros miedos escondidos.

Pero esto fue ayer. Hoy Dios se ha hecho hombre. Hoy el amor de Jesucristo define el valor de nuestra vida. Hoy finalmente hay una esperanza con sentido para los indígenas Quechua en el Perú y para el ciudadano rico de este mundo por igual. Diospi Suyana. Confiamos en Dios.

Foto anterior: Flores de esperanza en el terreno de Diospi Suyana.

Foto 2: Indígena esta mañana en el camino al campo.