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Radio Diospi Suyana

La historia de Diospi Suyana

Otoño 1995

Fue una noche de tormenta. El viento silbaba y las hojas volaban y daban vueltas por el frío aire. Dejé a mis dos perros correr y andar penosamente a través de los campos. Estaba llegando el final de mi tiempo como interno de cirugía. Mi esposa Tina, una pediatra con muchas aspiraciones y yo, tuvimos desde nuestros días en la escuela el deseo de trabajar en el tercer Mundo. Pronto seriamos capaces de realizar nuestra visión. Yo puse mis manos en los bolsillos de mi chaqueta. Mi estado interior mental correspondía al clima deprimente que me rodeaba. A pesar de todo lo que ya había logrado profesionalmente de manera óptima, tuve una molesta pregunta que no me dejaba en paz, hace ya casi una década, no pude responder a la pregunta de Dios. Como médico, veo que muchos de mis pacientes mueren. ¿Existe en algún lugar, para ellos y para mí una verdadera esperanza de una vida futura? Fueron las palabras de Cristo que conocía desde la infancia, palabras de confianza o simplemente un consuelo incierto. Mi entusiasmo interno aumentó, y finalmente salió de mí: Una voz interna y quería gritar lo más alto posible, grité en la oscuridad de la noche, “Dios donde estás, quiero verte”

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Humanamente imposible

Mi anhelo de un Dios personal nunca debería desaparecer. En nuestra formación en los hospitales de Inglaterra, EE.UU., Sudáfrica y Alemania, finalmente tuvimos la experiencia y capacidad que necesitaba. Parecía como si una fuerza superior nos había conducido de un lugar al otro. Con una confianza en Dios tan grande como un grano de mostaza, nosotros solicitamos nuestro apoyo a una sociedad misionera, para poder trabajar en un hospital   misionero en Ecuador. Los cinco años en el Hospital Vozandes del Oriente nos impresionó en todos los sentidos. Aprendimos sobre la organización de un hospital misionero, que permanentemente estaba metido en deudas       económicas y tenia que conformarse de trabajar con equipos antiguos. Además, se observaba a muchos pacientes indígenas ser rechazados del hospital por falta de dinero. En nosotros comenzó a retumbar la siguiente pregunta. ¿No era nuestra llamada a ayudar a los indígenas más pobres de los Andes, cuya situación ya nos había conmovido profundamente en un viaje anterior a Perú?

En enero del 2002, nos sentamos en la mesa y escribimos largas noches un proyecto para un nuevo hospital. En este hospital los más pobres deben poder disfrutar del más alto estándar posible de atención. Pronto nos dimos cuenta de que la construcción y equipamiento de este proyecto devorarían muchos millones de euros. Sin mencionar el mantenimiento a largo plazo. Postulamos un grupo de partidarios de 1000 amigos, un personal de cerca de 30 voluntarios y la voluntad de muchas empresas a donar un equipo de  alta tecnología de gran tamaño.

Con este plan, volvimos a Alemania el 2004 para hacer publicidad sobre nuestra idea en un tiempo de crisis económica. Todos los meses, fuimos subiendo y bajando las carreteras. Cuando se presentaba la oportunidad, preparamos el proyector y el laptop y dejamos que nuestros corazones hablaran. Sin embargo, a pesar de todos nuestros esfuerzos durante los primeros seis meses nuestro sueño estaba en peligro de fracasar. Pero nosotros no tiramos la toalla porque estábamos absolutamente convencidos, no solo de que este hospital podría surgir con la     ayuda de Dios, sino que realmente si surgiría.

 

Dios interviene

Diospi Suyana significa en el idioma de los antiguos Incas “Confiamos en Dios”. Y claro que si, así también tendría que llamarse nuestro planificado hospital. Este nombre fue bien elegido, ya que – pronto descubrimos – como Dios estaba vinculado en el transfondo de todos los contactos necesarios. Siempre habíamos esperado encontrar un ingeniero civil, quien se encargaría de supervisar la construcción del hospital y para nosotros como un consejero personal. Debería tener mucha experiencia y acompañar a los voluntarios en el proyecto. Nuestra búsqueda de esa persona, se quedo lamentablemente sin éxito.

El 16 de Febrero de 2005, yo estaba sentado con un abogado en nuestro pequeño ático en Wiesbaden, Distrito Oeste, para prepararnos para las próximas negociaciones con la empresa constructora Contructec. Después de que el contrato de construcción tuvo un volumen de casi $ 4 millones, sin equipos. De repente, el abogado señaló que conocía a alguien que había trabajado para la empresa constructora Philip Holzmann muchos años en otros países. Mi interés se despertó. “¿Cuál es el nombre de esta persona” el respondió de inmediato: “Udo Klemenz”. Dado que el abogado encontró el número  de teléfono del ingeniero civil en el fondo de su cartera, inmediatamente le llame a su casa. “Señor. Klemenz, hace dos minutos que escuche sobre usted, nosotros somos médicos que queremos construir un hospital misionero en el Perú. ¿Se podría usted imaginar, dirigir este proyecto pero de manera gratuita? “Mi pregunta llego en el momento preciso de una situación ya preparada, porque Udo Klemenz y su esposa Bárbara habían orado a Dios por una misión especial desde hace tres días. Los dos viajaron en agosto del 2005 hacia nuestra familia en Perú. Udo Klemenz supervisó la construcción del hospital como ingeniero, la construcción de una clínica dental y el establecimiento del un Club de niños. La coronación de sus obras es la construcción actual de la escuela Diospi-Suyana que permitirá a 500 niños  indígenas una educación de calidad.

La construcción del hospital fue realizada sin ninguna deuda ni créditos progresando constantemente. Financieramente vivíamos constantemente de lo que teníamos a la mano. Pero nunca llego un tiempo de tener que parar el proyecto, porque a menudo en el último momento llegaban las donaciones requeridas.

De todas maneras la construcción continuaba de manera engorrosa. No había conexión a Internet, ni celulares, sólo había nueve teléfonos públicos en el lugar, que funcionaban más mal que bien. También tuvimos que soportar malas noticias. El 17 de Diciembre 2005 me quitaron los de la aduana en el aeropuerto de Lima mi proyector porque había olvidado registrar el dispositivo en un formulario. Algunos funcionarios de alto rango, encabezado por el embajador alemán, trataron en vano de obtener la liberación del proyector. Me sentía muy frustrado – No tuve más remedio que comprar un nuevo proyector en Lima. El 10 de Febrero del 2006, fui a una pequeña empresa de ventas de proyector y estuve probando tres modelos diferentes. Para esto yo pasaba todas las diapositivas de la charla sobre Diospi Suyana. Sin saber que tras mío estaba el Presidente de la empresa de telecomunicaciones “Impsat Perú”. Las imágenes lo impresionaron y de inmediato fue a hablar conmigo. Como resultado, la compañía donó desde la primavera del 2006 una antena parabólica con conexiones  telefónicas y de Internet con el resto del mundo. El monto total de este generoso apoyo es hasta ahora un valor de $ 300.000.

En junio de 2006 apareció delante de nosotros un nuevo obstáculo. El Instituto de Cultura Peruano impuso una paralización inmediata de la obra. Que nos llevaría a continuar con la obra sin licencia de construcción más una multa sobre $ 700.000 que podría significar el fin de Diospi Suyana. Desde el cuatro de junio Alan García fue elegido como nuevo Presidente de la republica del Perú, le pedí al embajador alemán que me consiga una audiencia privada con el Presidente o su esposa Pilar Nores de García. Dr. Roland Kliesow respondió cansado. Así que poco después de las elecciones en sí no era posible para él como un embajador reunirse con la pareja presidencial electa. Pero Dios vio la situación obviamente muy diferente. Acerca de los contactos misteriosos en el fondo mi esposa y yo recibimos para el 4 de julio una invitación a la oficina de la señora Nores. Nuestra presentación en el laptop tocó su corazón y entonces la Primera Dama del Perú decidió ser la madrina de nuestro proyecto. Tan Pronto que se hizo oficial, el Instituto de Cultura retiró todas las multas y trabas, y dio marcha atrás.

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31, 08 2007

Un telón de fondo impresionante. Las cuatro mil quinientas personas, totalmente impacientes entraron en el anfiteatro al lado del hospital Diospi Suyana. Un teatro al aire libre, completamente lleno, un gran complejo de construcciones a lado y las montañas enormes de nieve a la vista. Nuestro sueño de un hospital misionero moderno, que Tina y yo habíamos seguido por mucho tiempo, estaba siendo una realidad para todos. Me puse de pie y caminé hacia al micrófono para dar el discurso de apertura. Duró diez minutos y culmine con la siguiente afirmación, sólo Dios puede hacer mucho de poco y nada de todo. Sea la gloria y honra solamente a Dios

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Un lugar para los más Desesperados

Desde el 22 de Octubre del 2007, el hospital ya esta en pleno funcionamiento. En febrero del 2019, hemos registrado más de 330,000 visitas de pacientes. Pacientes pobres de todo el país están buscando un refugio en el hospital con la esperanza de ser curados. Por la mañana en el devocional oyen que Dios los ama y que incluso la misma existencia del hospital refleja la realidad de la existencia de Dios. Nuestra institución es sin duda uno de los mejores hospitales del país y es un hospital semejante a un hospital en Alemania. 160 empleados conocen la declaración escrita en el gran letrero de la entrada al hospital. Allá dice: Diospi Suyana – Un hospital que comparte el amor de Jesús.

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El libro

El 17 de Septiembre del 2009 en la sala de reuniones de la editorial Brunnen reinaba una gran incertidumbre. 15 personas se miraron pensativas. ¿Qué título tendría que llevar el libro que yo había escrito sobre nuestra experiencia con Dios? ¿Tal vez “El milagro de Perú” o “El Hospital de la Esperanza”? Finalmente no sabíamos como seguir. En silencio oré y después dijo que hablara: “Saben,” dije lentamente, “cuando escribí este libro, sólo tenía un título en mi mente. Expresa exactamente lo que quiero decir con este libro. Dice así: “He visto a Dios” (El Libro de la edición española dice: Dios es visible.)

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La historia continúa

La construcción del hospital de la misión fue el primer gran proyecto de Diospi Suyana. El 24 de junio del 2010 siguió la inauguración de la clínica dental y oftalmología y en abril de 2012, la finalización de una casa para los clubes de niños Diospi-Suyana. El 14 de Marzo 2014, hemos abierto las puertas del colegio Diospi-Suyana. La escuela y el jardín infantil, tiene espacio hasta 700 niños. Para dar una buena educación para su desarrollo. Estamos muy agradecidos que encontramos un director muy capaz para el colegio, Christian Bigalke. No sabemos qué subidas y bajadas va pasar todavía en el futuro Diospi Suyana. Pero ponemos nuestras vidas y el trabajo en las manos de Dios.

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Palabras de agradecimiento

El corazón de Diospi Suyana son sus voluntarios. En la actualidad provienen de 11 países diferentes. Estos médicos, enfermeras, maestros, trabajadores sociales y carpinteros invierten los mejores años de sus vidas a Dios y a su prójimo. Ellos merecen nuestro especial agradecimiento. Olaf Böttger, el presidente de Diospi Suyana, hace un trabajo muy arduo desde la fundación de nuestra asociación. Día tras día se hace un servicio invaluable en el fondo. Queremos agradecer a los seguidores y amigos de todo el mundo. Hasta febrero de 2019 unas 100.000 de personas y 230 empresas han donado un total más de $ 30 millones.

En el Nuevo Testamento, Pablo escribe: “Dios puede hacer mucho más de lo que pedimos de él o de lo que nosotros sólo podemos imaginarnos. Tan grande es su poder que actúa en nosotros!” Esta frase ha sido confirmada una y otra vez en la fascinante historia de Diospi Suyana. Por lo tanto, damos gracias a Dios por su fidelidad y bondad. Johann Sebastian Bach escribió bajo cada una de sus composiciones, la abreviatura “SDG”. Las tres letras representan Soli Deo Gloria que significa: “Sólo a Dios sea la gloria!”

Martina y Klaus-Dieter John

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