
Tenemos muy presente al público objetivo
A finales de agosto, el Hospital Diospi Suyana celebra su 19.ª fiesta anual. Empezamos en 2007 con el objetivo de ayudar a los más desfavorecidos de Perú. En todo el mundo se ve que muchos hospitales misioneros se han ido convirtiendo, con el paso de los años, en centros de clase media. Y llega un momento en que hasta los ricos se agolpan en los pasillos y exigen un nivel de atención superior. Al mismo tiempo, suben los precios y los más desfavorecidos se quedan fuera.
Un vistazo rápido a las salas de espera de nuestro centro revela que esta tendencia no ha llegado a Diospi Suyana. Siguen siendo los quechuas (descendientes de los incas), los campesinos (de montaña) y los más necesitados quienes llenan las filas. Y esperemos que siempre sea así. La entrada, de solo 4 soles (1 euro), abre las puertas a quienes necesitan ayuda.
A propósito, no concertamos citas por teléfono ni por Internet. Los ricos y los cultos serían los primeros en llenar las listas. Para nosotros, la cola tiene una importancia fundamental. Los pobres están dispuestos a esperar, incluso toda una semana si hace falta. Los ricos, en cambio, prefieren un tratamiento rápido en alguna de las clínicas privadas de las grandes ciudades.
A estas alturas, todo el mundo en Perú ya debe de saber que Diospi Suyana es una obra de fe. Y este enfoque genera confianza. En una sociedad donde la medicina se ha convertido en una mercancía, nuestro hospital es sinónimo de amor, solidaridad y confianza en Dios. Esta combinación se ha convertido en la receta secreta de un éxito que ya lleva 19 años. 72 reportajes de televisión en Perú han destacado este enfoque. /KDJ













