Lagrimas en secreto

Solo dos horas de descanso y la gripe se siente en todos los huesos. Hay tantas cosas que resolver y realizar, que no se por donde empezar. Apenas regreso de Lima, suena el teléfono y el Jefe da la empresa mobiliaria me comunica que cometió una equivocación. Faltaba el material para producir 150 sillas rojas. El cheque de la noche anterior, puedo pasar a recogerlo la próxima semana. Todos los juramentos que hizo esta empresa, duraron solo un día.

Ya no se cuantas veces he viajado por esta parte de la ciudad de Lima, en búsqueda de los muebles adecuados para la sala de espera del hospital. Después de tanto buscar, sin tener mas fuerzas para continuar, para que todo tenga un final tan malo. Nuevamente me encuentro en cero.

Diospi Suyana siempre ha sido una historia llena de éxitos y miles de humillaciones. A veces es un tropiezo de un callejón oscuro al otro. La cinta roja que cruza toda esta historia, solo se puede ver desde arriba.

Pero este viaje aún no ha terminado. El miércoles tengo que volver a viajar a Lima y quiera o no tendré muchos viajes cansados en Taxi nuevamente.

En realidad no estoy buscando el éxito, sino mas los rayos del cielo. Solo quiero sentir que él está ahí. Aquel que hace 2000 años prometió no abandonarnos. Quizás es la historia de Diospi Suyana en realidad, un viaje de luchas y de renuncias.

Por solo sentir su presencia un minuto, vale la pena arriesgarse horas en lo incierto.

¿Quien sabe cuando el auto en las tantas curvas que hay, caiga al precipicio y yo no logre pasar la barrera, pues después de tantos saltos la fuerza se desvanece?.

Por la tarde me llega un mail. Un hombre del norte de Alemania nos cuenta, como Diospi Suyana, ha sido una experiencia clave para un Top-Manager. Lo que al final toca nuestros corazones, no son los millones, sino la Fe.

Una Fe que solo vive de éxitos, es algo aburrido y también no siempre algo creíble. Pero cuando nos hacen pisar el suelo y dejar de vivir en las nubes, la Fe comienza a brillar de manera sobrenatural.

KDJ