
El paciente quechua tuvo que entrar en el quirófano
En realidad, el hombre es un trabajador del campo cualificado, pero también sabe coser. Y como suele ocurrir en esta cultura, clavó la aguja en la cinta exterior del sombrero. Pero entonces ocurrió: cayó torpemente sobre su cabeza y la aguja penetró a través del sombrero y bajo su cuero cabelludo. En el centro de salud local, intentaron extraer el cuerpo extraño haciendo una incisión. Desgraciadamente sin éxito. Simplemente no podías encontrarlo.
Finalmente, el Dr. Tielmann localizó el cuerpo del delito mediante una máquina de rayos X (arco en C). La extirpación fue entonces un juego de niños. El paciente siguió feliz su camino y el equipo del quirófano estaba encantado con él. Para ser sinceros, es probable que un caso como éste no vuelva a repetirse en los próximos 100 años.













