Un inglés de Holanda con un dialecto colombiano

Philip Nunn am Pult

Felipe Nunn mantiene la audiencia sin aire 

Es una tradición. Dos veces al año, Diospi Suyana invita oradores experimentados a Curahuasi. Actualmente, el conferencista y autor Philip Nunn ofrece un valioso apoyo a los miembros de la comunidad misionera. Ayer se habló de las estrategias para evitar una crisis de depresión y la importancia del perdón para la sanidad interior del hombre.

El inglés tiene algo que decir en realidad. El pasó quince años de su vida fundando iglesias en Colombia. Desde el 2007 el vive con su esposa Anneke y sus cuatro hijos en la ciudad holandesa de “Eindhoven”. El tiene un humor británico y cuenta anécdotas interesantes de su propia experiencia.

Fest auf Zisterne
Cerca de 70 adultos y niños disfrutaron una parrillada al aire libre.

Por la noche, los participantes del taller se reunieron afuera para hacer una parrilla y así pudimos aprovechar esta ocasión para despedir a Tommy y Jessica Toews. La pareja ha trabajado de manera ejemplar en mantenimiento y enfermería durante un año. Ellos fueron los primeros misioneros de Paraguay que se incluyeron al equipo. También para Beatrice Lüsse llego su tiempo final en el Perú.

Verabschiedung
Tommy y Jessica Toews (derecha) Beatrice Lüsse con chaqueta gris (a la izquierda).

La voluntaria pronto comenzará su estudio de educación física en Alemania.

Les deseamos a ellos bendiciones de Dios para su vida futura.

Como invitado especial Carsten y Ulrike Pieper asistieron a la serie de eventos. Carsten Pieper tuvo desde 2004 hasta finales del 2009 el liderazgo educativo del Colegio Gutenberg en Lima. Por invitación de Christian Bigalke la pareja Pieper visitaron el viernes el Colegio Diospi Suyana. Su viaje a Curahuasi casi terminó mal por un segundo. En la carretera por las montañas, un autobús de dos pisos chocó su coche. El conductor se quedó dormido, afortunadamente no tuvo consecuencias fatales.

Zusammenstoß mit Bus
Carsten Pieper el de polo rojo, sabe que su vida está en las manos de Dios. El bus de doble piso casi empujo su coche hacia el abismo