Una fiesta de Navidad tranquila de todos los colaboradores

Son casi las 6 de la tarde. El Dr. David Brady saluda a los huéspedes de la fiesta de Navidad de este año de lo más cordial. Más de 200 sillas están puestas y cada sitio está ocupado. 

Un conjunto de músicos peruanos y alemanes se ocupan de la buena música. Las canciones de Navidad mentalizan a uno para la fiesta. En su discurso de fiesta el Dr. John habla de Christo que cambió solo en tres años el mundo. La mirada retrospectiva de 2010 aclara que nuevamente muchos puntos culminantes han sucedido en Diospi Suyana. 

Los cocineros presentan a un pavo decorado y a todos se les hace la boca agua. La postura de espera en los manjares exquisitos opíparos es grande y los colaboradores trabajan en acorde en el gasto de comida. 

Debora De Haan ha hecho un postre de crema de chocolates en plátano y pastel. El resultado es impresionante y la dirección del hospital actúa en seguida. Su contrato en Diospi Suyana fué alargado por 5 años. 

Ahora Matthias Kästner toma la guitarra baja y juega la canción de Navidad más famosa. Él es un virtuoso y todos escuchan. Tres señoras de la administración del hospital cantan fervorosamente una canción de Navidad peruana.

En una tómbola se reparten 16 canastas de comida, que tienen un peso asombroso, entre los colaboradores. Niños de los misioneros sacan los nombres de un cartón. La alegría de los ganadores es contagiosa.

Pero nadie tiene que estar triste. Naturalmente hay para todos uns pastel de Navidad clásico (Paneton) y otros dos regalos. La fiesta se acaba armónica como a las 9 p.m.. Ahora se tiene que arreglar, como mañana se realiza en la iglesia una pequeña fiesta de Navidad de los colaboradores voluntarios.