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Radio Diospi Suyana

Perú es maravillosamente espontáneo

Periodista televisivo, César Cayo, aparece de la nada

En el exterior, los pacientes están haciendo cola. Dentro ya se encuentra César Cayo sentado en un banco en la administración. El reportero proviene de un canal de televisión en Nazca y quiere quedarse en Diospi Suyana. Por supuesto, él vino sin previo aviso. La espontaneidad triunfa en América del Sur.

Se le pudo haber dicho: “Ven la próxima semana!” – Pero esa sería la última vez que él ponga  un pie en el umbral del hospital misionero. Y puesto que cada visita de los medios de comunicación es una oportunidad para darnos a conocer, esta no puede ser desperdiciada de ese modo.

Le ofrezco una conferencia de una hora sobre la historia de Diospi Suyana en mi oficina. También café y galletas para que se caliente. El Sr. Cayo corta casi cualquier cosa con su teléfono. Después, un recorrido por los diversos departamentos. Una y otra vez, los pacientes son entrevistados. César se da cuenta de que nuestros pacientes vienen de lejos. Hoy, todos dicen sólo cosas buenas de Diospi Suyana. Por último, me preguntan por el  periodista, en la sala de espera. Espontáneamente, los pacientes comienzan en sus sillas a aplaudir. Crean un telón de fondo ruidoso para expresar su agradecimiento. Obviamente, la mayoría de los indios quechuas se encuentran en la sala con grandes comentarios sobre Diospi Suyana.

Después de tres horas, el periodista de la ciudad costera de Nazca ha visto suficiente. Me pide un dictamen definitivo. Yo me dirijo a los futuros espectadores de televisión y digo: “! Como ven hay más pacientes de lo que podamos atender, pensar, por favor dos veces si desea realizar un viaje a Curahuasi!”

Mi advertencia, no ayudará mucho. Después de que el informe televisivo de Cesar, salga al aire. El flujo de pacientes de la costa se incrementará. Y las colas en la mañana serán más largas por diez o veinte metros.

En el futuro, otros reporteros vendrán de alguna parte. Eso es cierto. / KDJ