Diospi Suyana: 4 soles la consulta

Existen contrastes muy claros. Negro y blanco, grande y pequeño, gordo y delgado, bueno y malo. Este país se caracteriza por contrastes. Ricos en ciudades altamente desarrolladas y por otro lado casas sucias de adobe. Turistas a lado de pobres campesinos, y progreso a lado de gente olvidada.

Exactamente estos contrastes experimento yo hace un año.

Yo vivo y trabajo como misionera y asistente de radiología en Curahuasi. Curahuasi es un pueblo pequeño a dos horas de Cusco, donde se encuentra uno de las maravillas del mundo – Machu Picchu. Pero aquí no se siente nada de todo eso. Aquí solo se ven vacas, trabajo duro en las chacras y la lucha diaria por un poco de comida. La gente no sabe nada acerca de viajes al espacio, contrato de ahorro-vivienda o de las elecciones de los Estado Unidos. Pero hay una cosa que la gente aquí si sabe: “se han olvidado de nosotros”!. “no somos importantes, y nadie se daría cuenta si no existiéramos”!. Nuestros antepasados también fueron apresados y esclavos a quienes se les robo su cultura y sus riquezas, y hasta ahora estamos sentenciados a solo sobrevivir”.

Nos encontramos en Perú, a una altura de 2600 metros sobre el nivel del mar en los Andes del Perú. Región de Apurimac en la conocida “ Casa de pobres del Perú”. Pero en medio de esta miseria, pobreza y desigualdad se puede ver una señal de esperanza. Una señal de confianza, de amor y de una fe que no se rinde ante nada. Aquí en Curahuasi se encuentra el hospital Diospi Suyana. Estas palabras vienen del antiguo idioma de los incas, el Quechua. Significa “Nosotros confiamos en Dios”. Con esta fe, la pareja John juntos con muchos otros, han logrado poner una señal. Que el pueblo Quechua no es un pueblo olvidado.

En Agosto del año pasado se realizó la inauguración del hospital y en Octubre se atendió al primer paciente. El no tenía ni siquiera los cuatro soles para la consulta. Desde aquel día, hemos atendido a 3000 pacientes con la mejor técnica que solo pueden pagar gente que gana como un europeo de clase media. Fisioterapia, Endoscopia, tomógrafo computarizado y infusiones. Aunque esta gente sencilla muchas veces tienen miedo a esta maquinas desconocidas. Ellos confían en nosotros y confían en nuestra ayuda. Para muchos es este hospital su última esperanza. La atención medica en esta región es muy insuficiente y para un campesino algo que no puede financiar. En el hospital Diospi Suyana son todos atendidos, aunque no tengan con que pagar. Aquí se les hace sentir valiosos, aunque otros los desprecien.

Desde el primer día de atención, hemos visto muchos rostros llenos de alegría y esperanza, cuando se les pudo ayudar. También observamos muchas lagrimas cuando la enfermedad ya estaba muy avanzada y no existía cura. A veces porque aun no teníamos los medios necesarios.

Al final queda un hecho que vence todo contraste: Jesús no hace diferencias. Para el no existe el “campesino” y el “gringo”. El dio su vida por todos y sobre todo para aquellos olvidados, por quienes nadie se interesa.

Por esta razón estoy aquí, para mostrar es te mensaje no solo con palabras sino con hechos. Por esta razón también se encuentra el hospital aquí en este país lleno de contrastes. En medio de gente olvidada y en este pedazo de tierra donde existe muy poca esperanza. Porque podemos confiar en nuestro Dios y porque el ama a sus hijos.

Bettina Baumgarten

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